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Matiné de “La Mente”

Al finalizar el año pasado asistí a un concierto del grupo de reggae fusión peruano La Mente en el cine Olaya. A mí, en lo particular me parece más apropiado el uso del término hibridación para nominar esta música, ya que los ritmos no se fusionan sino que coexisten, alternándose. El evento fue publicitado como la “Matiné de La Mente”; este concepto, al parecer, está concebido para que padres e hijos, principalmente, puedan asistir al concierto.

(1) Logo de la banda La Mente

Logo de la banda “La Mente”.

Al entrar observé el espacio habitado por diferentes tipos de cuerpos, se observaban, además de los de la banda, los más disimiles imaginables. Habían ahí, familias enteras; padres madres, hijos. Había artistas de dos diferentes generaciones y había también jóvenes, que a juzgar por su modo de vestir y de comportarse, no pertenecían a este mismo grupo social.

El concierto estaba dirigido principalmente a los niños asistentes, con los cuales los cantantes interactuaban permanentemente durante las canciones y entre ellas. Puedo inferir que estos niños son hijos de amigos de la banda, así como hijos de los mismos músicos. Es poco usual ver en un concierto de este estilo musical a un público infantil, ya que el concepto de la banda está dirigido principalmente a jóvenes, tanto en cuanto a la performance, las letras y la música, ya que este ritmo es muy popular actualmente entre la juventud de clase media miraflorina y barranquina, por mencionar algunos distritos. Quiero resaltar la diversidad generacional, de clase y de raza en el público asistente. A pesar de no estar en un diálogo directo, se podía observar la creación de un espacio de convivencia pacífica, de no exclusión, de aceptación de la otredad, lo cual me parece necesario en una sociedad tan excluyente como la nuestra, donde la pluralidad, lejos de ser valorada se torna en un permanente tema de conflicto. También quiero acotar que los cantantes mencionaron en el concierto que estas “matinés” se realizaban con regularidad. Esta no me parece una idea despreciable, ya que dada la índole de las letras de sus canciones, al ser dirigidas hacia un púbico infantil, están formando una nueva generación, aquella que será o no generadora de un cambio en relación a las temáticas que la banda propone.

(2) Integrantes de La Mente. Fuente Pagina de Facebook de La Mente

Integrantes de la banda. Fuente: Página de Facebook de La Mente.

No tengo mucho conocimiento sobre la banda y su música. Sé que es un grupo que lleva ya un tiempo tocando y que se han ganado un nombre en la escena musical peruana. Su música está influenciada principalmente por el reggae, hibridado con ritmos de ska, funk, rock y rap. Por lo que pude apreciar, también, al igual que otros grupos, incluyen sonidos y arreglos de la música peruana, como la chica, la cumbia o el huayno. Esta hibridación musical, como mencionamos líneas arriba, está de moda. Últimamente, la hibridación musical es un recurso muy usado por los grupos de la escena limeña. Dicha amalgama puede estar compuesta por el rock, reggae, ska, funk, rap, cumbia, tecnocumbia, chicha y electrónica. Grupos como Vieja Skina, Quechua boy, Dengue Dengue Dengue, Los Filipz, La Sarita y La Nueva Invasión (grupo del que hablaré más adelante) son un ejemplo de dicha fusión. Se nota claramente la hibridación entre la música foránea y la local.

Sabemos que somos una cultura fundamentalmente híbrida y racial y que, culturalmente, esta hibridación se ha dado en diversos niveles y a diversas escalas. Pero en los últimos años esta hibridación se ha radicalizado y se ha puesto de moda entre artistas de todo tipo poniéndola en valor. Se puede apreciar que el concepto de hibridación con lo local se ha extendido en diferentes campos de expresión. En la comida con Gastón Acurio, en el arte urbano (graffitis, murales) con Elliot Tupac y Desertor o en la publicidad, que creo yo es el mayor transmisor de ideología y constructor de subjetividades. Carteles como “Los tigres del ahorro” de Mibanco donde fusionan el chanchito alcancía con los tigres que se pintan en los camiones de carga que surcan al interior del país, o el comercial televisivo de la gaseosa Oro, donde vemos a una familia indígena con trajes de la época incaica realizando actividades cotidianas de la vida contemporánea, así como “La Marca Perú” que impulsa fuertemente la idea de revalorizar lo nuestro para la comercialización de productos. Como mencionaba líneas arriba, la hibridación es típica en nuestra sociedad.

(3) La matine de La Mente. Fuente Pagina de Facebook de Rock en el Parque

“La Matiné de La Mente”. Fuente: Página de Facebook de Rock en el Parque.

Ahora bien, en relación a las letras de las canciones, estas contienen fuertes dosis de crítica social, al igual que una fuerte carga política. Se declaran abiertamente contra la sociedad de consumo, atacan las instituciones y la política de estado al tiempo que ponen en valor la creatividad con la que las clases pobres, excluidas y/o dominadas, encuentran soluciones para sus vidas donde parece no haber solución. Este es el caso de “El Problema” uno de los temas que adultos, jóvenes y niños corearon en el concierto. Otros de los temas que quiero mencionar es “El Indio de La Mente”; en este tema la exaltación de la hibridación es una característica resaltante. Esta hibridación es abordada tanto desde la perspectiva social y cultural, como también musical, es más, en un momento de la canción hay una abierta autoreferencialidad en tanto mencionan algunos de los estilos musicales que ellos utilizan, celebrando su fusión. A partir de las letras de las canciones mencionadas se podría decir que el discurso que plantea esta banda gira en torno a la hibridación como eje que articula tanto su música como nuestra cultura social y política. Quiero remarcar que estos temas, presentes en sus canciones, son importantes tanto para nuestra generación como para la que viene, por lo que generar un debate alrededor de ellos es saludable para nuestra sociedad.

En relación a la estética de su música, podría decir que al usar el reggae como articulador de los otros estilos musicales el centro del reggae ha sido desplazado. Existe por lo tanto una deconstrucción que pone en el centro la hibridación como generadora de una nueva identidad musical, un nuevo sonido, que ellos valoran como suyo. Vale la pena resaltar que la música de la banda cambia vertiginosamente de un género a otro en una misma canción, pasando del reggae al rock y del rock al ska y así sucesivamente jugando con arreglos musicales típicos de la música local.

(4) La Nueva Invasion por Elliot Tupac

La Nueva Invasión por Elliot Tupac.

Ahora, con relación al espectáculo en sí, el uso del multimedia no fue muy explotado. Las proyecciones eran fundamentalmente decorativas y si bien es cierto, en algunos momentos hacían referencia a las letras de las canciones, estas referencias eran un tanto redundantes. No se construía el discurso a partir de la interacción entre música, letra y video, sino que más bien aportaba al ritmo y a la textura lumínica del espectáculo.

Como decíamos al principio, esta matiné se llevó a cabo en el cine Olaya, este cine queda en Chorrillos cerca del malecón, es decir, en una zona acomodada y que ha sido progresivamente tomada como punto de encuentro de diferentes artistas locales. Es precisamente desde este contexto que la banda enuncia su discurso, obviedad que no necesariamente es tan obvia ya que implica un contraste entre lo que las letras y la música de la banda proponen y la realidad en la que viven estos sujetos de enunciación. No es lo mismo hablar del racismo, la exclusión, la pobreza, la dominación y la necesidad de respeto, de desjerarquización y de reivindicación de la hibridación siendo blanco y viviendo en distritos como los que he mencionado, que viviendo en un arenal o en una invasión, que es el caso de otra banda que aborda temáticas similares y cuya música se podría considerar también como fusión; me refiero a La Nueva Invasión. Ambos grupos tienen reconocimiento dentro de la escena musical, ambos utilizan la hibridación de ritmos foráneos con locales, ambos abordan temáticas similares, como las que mencionamos, pero a pesar de esto, el posicionamiento de sujeto que enuncia modifica sustancialmente el discurso. Esta banda, si bien produce una música menos elaborada dentro de la fusión que propone, tiene una predominancia de ritmos peruanos, y por lo tanto una reivindicación más clara de la cultura peruana. En sus temas los dos grupos pregonan constantemente que su música es para todos, pero ciertamente, su mercado es parcialmente distinto. En este país, lamentablemente, el color de la piel y los rasgos faciales que delatan nuestra procedencia, marcará claramente el público al que nos dirigimos y el mensaje cobrará más fuerza cuando se enuncia desde los cerros que cuando se comparte con la familia y los amigos en un local de la clase media.

(5) La Nueva Invasion en concierto. Fotografia Charlotte Béja.

La Nueva Invasión en concierto. Fotografía: Charlotte Béja.

Al finalizar el concierto, la banda repartió sorpresas a los niños, como si de una fiesta infantil se tratara, donados por una organización parroquial. Bonito detalle y que no despertaría suspicacias si no hubiera sido por la broma de uno de los vocalistas, que analogó la entrega de sorpresas con un soborno. Más allá de la broma esto me hizo pensar en que había implícito un sistema de recompensas que garantizaría la asistencia de los niños a la próxima matiné. Papis, lleven a sus hijos; hijos, lleven a sus papis.

Para concluir, debo confesar que la música y letras de la banda son absolutamente de mi agrado y que el concepto de matiné me parece estratégico para la formación de la subjetividad de las nuevas generaciones en un ambiente seguro y divertido (aunque esto pueda sonar a adoctrinamiento). Lo más interesante, sin embargo, fue la reivindicación de lo híbrido en sus diversas manifestaciones, clase, raza, edades, eventos, música y letras, ya que mientras más se enuncie y se valore la hibridación más posibilidades tenemos de constituirnos como nación.

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Autor: Lucía Lora

"La hydra"

Esta columna articulará los pensamientos sobre las artes escénicas contemporáneas con los de la realidad social. Será una tentativa de deconstrucción de las estructuras de los hechos escénicos (tanto teatrales como de artes afines) desde el encuentro de la teoría con el análisis.