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Lectura dramatizada: ¿Oportunidad u oportunismo?

Hace algunas semanas fui a la lectura dramatizada de la obra “Ítaca” de Gonzalo Benavente, hecha por Sala de Parto, en el contexto del ciclo de lecturas dramatizadas organizadas por este programa. Estuve algo temprano y fue muy estimulante ver a los actores llegar y conversar con el dramaturgo. El planteamiento del espacio era muy simple: una mesa larga y frontal hacia los  espectadores, los actores en sus respectivas sillas, un lector de acotaciones, los textos esperando en la mesa y el dramaturgo junto al público, escuchando.

(1) Grafica de la presentacion de las lecturas dramatizadas en Aula de Sala de Parto

Gráfica de la presentación de las lecturas dramatizadas en “Aula” de Sala de Parto.

Una vez terminada la lectura; Jano Clavier, director del programa SDP, alcanzó al público unas preguntas sobre la obra, donde el objetivo del diálogo era enfocarse positivamente en los aspectos dramatúrgicos: Tema, conflicto central, súper-objetivo, acción dramática, etc. Más allá de referirme a la interesante atmósfera, virtudes y visión de esta obra tan particular (Ítaca), me concentraré en desarrollar percepciones entorno a la forma de la lectura dramatizada en sí.

Según nos cuenta Claudia Tangoa, quien es acompañante de los autores del programa de SDP, se están concentrando en darles una mirada mucho más constructiva a los dramaturgos participantes; y estas lecturas en específico, fuera del contexto del festival, implican esta sencillez de planteamiento, para que justamente sea la obra la que protagonice el diálogo; así el dramaturgo, de primera mano, pueda recoger comentarios y percepciones del universo que plantea con su texto a través de las diversas y valiosas percepciones de los oyentes.

(2) Actores y dramaturgo de Tenebrae en la Casa de la Creatividad

Actores y dramaturgo de “Tenebrae” en la Casa de la Creatividad.

El formato es bastante constructivo, porque concentra la energía de los actores y espectadores en el libreto, como obra literaria que está en proceso y progresión. Lo interesante es que la lectura dramatizada está totalmente viva, porque finalmente se celebra como un acto de representación; según nos cuenta Claudia, SDP no quiere definirse más como concurso, sino como programa; en donde los autores puedan enriquecerse con estas confrontaciones al público, conferencias sobre dramaturgia, laboratorios, entre otras actividades y así tener una visión mucho más amplia (y a la vez específica) de la obra en la que está trabajando.

Por similares fechas, fui a la lectura dramatizada de “Tenebrae” en la Casa de la Creatividad, definida como “obra política-erótica escrita y dirigida por Alfredo Bushby sobre los dilemas de la moral en una institución educativa”. Desde que se llegaba al espacio, te recibía la actriz Emma Suito dando  indicaciones de urbanidad teatral, luego, ella nos condujo a la segunda planta hacia una habitación en donde los actores Daniela Rodríguez y Raúl Sánchez McMillan vestidos de negro, sentados en un sillón, miraban sonrientes a los 30 asistentes que como máximo, recibía cada función. Alfredo, el director daba la bienvenida, y Emma, quien leería las acotaciones del texto, se acomodaba en una silla próxima al sofá que en realidad era el espacio de representación.

Me vi envuelta en una trepidante ficción, donde unos pañuelos eran los que marcaban los cambios de personaje; y en donde en un espacio de algunos metros cuadrados, podía albergar una variedad de atmósferas, y cambios de acción. Nuevamente insistiré en no dialogar sobre la obra en sí, sino en manifestar mi sorpresa ante el cómo una lectura dramatizada puede evidenciar tanto la teatralidad, la convención para el juego, las reglas lúdicas que permiten, a pesar de no tener mayores elementos o complejidades escenográficas; el sumergirse por completo en la historia. En este caso la lectura tenía un cariz muy presente de dirección, había una propuesta de discurso también en su forma de representación. Obviamente, es imprescindible el que los actores sean igualmente lúcidos y dialogantes con el juego que plantea esta forma escénica; si no surgiría probablemente una voz disonante.

(4) Equipo de Tenebrae en dialogo con el publico, finalizada la lectura

Equipo de “Tenebrae” en diálogo con el público, finalizada la lectura.

Conversando con Alfredo, me atreví a preguntarle si no encontraba el que la lectura dramatizada podía caer en un cierto oportunismo al reducir ostensiblemente los costos de producción, los tiempos de ensayo, la elaboración técnica de luces y sonoridad; incluso la cuestión del espacio; pudiendo ser para una directora o director, pues una versión sintética y rápida de lo que “padecemos” los que hacemos teatro de autor o independiente. Alfredo piensa que específicamente en nuestra escena local no sucede esto; sino más bien reconoce su motivación personal en el encontrar toda una plataforma de conexión y diálogo con el público -espacio natural que se da después de la lectura dramatizada- y en la valiosa experiencia de hacer una temporada de lecturas, no de una o pocas presentaciones como suele darse. Todo esto ha significado para él una cantera de intercambio con el público, que no sólo manifiesta sus percepciones sobre lo visto, sino también da a los espectadores la oportunidad que el dramaturgo en persona comparta con ellos sobre sus procesos, sus motivaciones, etc. Todos salimos ganando después de esta dinámica.

(3) Adriana Del Aguila y Sphanie Enriquez en una lectura en movimiento en el Vivero de Dramaturgia

Adriana Del Águila y Stephanie Enriquez en una lectura en movimiento en el Vivero de Dramaturgia.

La lectura dramatizada en realidad, aunque en un auge algo joven en nuestro país, ha sido un género que desde los años cuarenta tuvo un gran éxito en el público: La radionovela, suscitó una efervescencia en los imaginarios de los escuchas; hizo visualizar cada acción, escena y capítulo con sus clásicos acompañamientos sonoros, interpretaciones a veces melodramáticas, gráficas, y al mismo tiempo viscerales, envolventes y conmovedoras; cómo no resaltar la potencia de las historias; en donde se depositaba una potente fuerza dramática y de giros en la trama. (Recordemos la serie “Mi Novela Favorita”, que plantea adaptaciones de los clásicos de la literatura universal).

Uno de los principales gestores contemporáneos de la radionovela en el Perú (género que por cierto se cultiva mucho en la radiodifusión nacional, como herramienta poderosa de ONG’s, Estado, empresas privadas, etc. Para generar una sensibilización o mensaje a diversas poblaciones) es Alonso Alegría, fundador del Vivero de Dramaturgia, quien como reconocido autor y uno de los maestros de teatro en nuestro país ha siempre impartido la lectura dramatizada como herramienta de trabajo y evaluación para el autor.

(5) Equipo de Perro de Familia, reciente obra de Carlos Portugal, presentada en el intima y recién inaugurada sala del Vivero de Dramaturgia

Equipo de “Perro de Familia”, reciente obra de Carlos Portugal, presentada en el íntima y recién inaugurada sala del Vivero de Dramaturgia.

Adriana Del Águila, productora ejecutiva del Vivero de Dramaturgia, nos comenta que la lectura interpretada  es una forma poderosa en la que el autor puede ver reflejados sus giros, ejes, oposiciones, discursos y demás herramientas, artilugios y voz de su escritura. Ahora, en el Vivero, la lectura dramatizada se plantea siempre como “lectura en movimiento”; sí, es una lectura, pero los actores no están sentados, en cambio se hace un planteamiento en el espacio. De esta forma, el autor podrá observar los impulsos y propuestas que los actores realizan en el momento, generándose en el imaginario del dramaturgo un estímulo poderoso. Adriana nos comenta justamente que una de sus primeras obras fue leída bajo esta premisa, desenvolviéndose en el movimiento; y que le pareció fascinante descubrir, contrastar o coincidir sus imágenes como autora, con las de los actores. El Vivero ha inaugurado hace poco una pequeña sala de teatro. Adriana nos adelanta que el Vivero prepara sorpresas para sus futuras “lecturas en movimiento”; lo cual entusiasma el panorama de nuestra escena local en cuanto al crecimiento que puede tener la lectura dramatizada y todas sus posibilidades.

Lamentablemente no pude ir al espacio La Dramática-Rincón Cultural de Barranco, fue ahí que Raúl Sánchez McMillan presentó dos lecturas dramatizadas, que él escribió y dirigió: “Sitcom” y “En Directo”. Al consultarle a Raúl por esta propuesta; nos conversó con mucha expectativa y conocimiento sobre el tema. Sugiere que en un mundo rápido y sin tiempo, donde los audiolibros, por ejemplo, agilizan un acercamiento a la literatura, por qué no procesar así también una obra dramatúrgica. Nos cuenta que es una forma desarrollada en el mundo desde los 90’s; y en el Perú, estamos hallando o en todo caso retomando esta forma de representación, pero definitivamente hay un aire de novedad con respecto a este formato. Raúl nos mencionó que hay concursos binacionales en otros países, donde hay jornadas de lecturas, premiaciones y se vive una comunión y un genuino apasionamiento por esta forma escénica. Él nos comenta enérgicamente, “es una respuesta natural ante los tiempos tecnológicos y rápidos que estamos viviendo”.

(6) Equipo de Sitcom y en Directo de Raul Sanchez Mcmillan en La Dramática

Equipo de “Sitcom” y “En Directo” de Raúl Sánchez McMillan en La Dramática-Rincón Cultural.

Entonces, la lectura dramatizada no debe verse de ninguna manera, como un género o forma escénica que sintetiza (en un sentido tal vez facilista) convenientemente un proceso teatral; es mejor enfocarla como propuesta que en sí misma guarda una riqueza, pues permite incluso el que el receptor-oyente-espectador pueda generar un genuino aprecio y valoración del texto teatral y sus contenidos; y que a la manera de cuando uno lee, conecta con imágenes, colores, texturas, temperaturas y estéticas pertenecientes a nuestro mundo interno, que tal vez no aparecerían cuando te sientas a ver una obra de teatro que ya de por sí, te está proponiendo una unidad que contiene todos estos elementos. Por favor, que no haya una malinterpretación, una obra de teatro es invaluable, una pieza de arte; pero el tuétano de estas reflexiones, simplemente es el que la lectura dramatizada es una posibilidad de generar un feedback muy valioso entre el público y los autores, y que como dice Raúl, “permite prontitud sin restarle arte”.

Una de los factores más valiosos es que hasta ahora en la mayoría de casos de las lecturas dramatizadas, las obras leídas son peruanas; lo cual es tremendamente potente; pues podría ser una posibilidad de autogestión para autores y directores nacionales, sin tener que pasar por procesos más aletargados y complejos.

Veamos con expectativa el camino que seguirá la lectura dramatizada, definitivamente, una oportunidad de hacer esto que nos apasiona y nos moviliza…Teatro.

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Fuentes:

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Fotografía de portada: Lectura dramatizada de “Ciudad cualquiera” de Renato
Fernández, dirigida por Mariana De Althaus, durante el Festival Sala de Parto.

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Autor: Julia Thays

"Carpe Diem"

Un espacio de reflexión y difusión sobre el teatro peruano contemporáneo: Nueva dramaturgia, generación de públicos, procesos y laboratorios teatrales; puntos de vista sobre las especialidades de teatro en Universidades y escuelas; estrenos y más.