Sebastián Eddowes

"El lobby gay" | Revisa la columna de Sebastián Eddowes en Teatro Club | Una columna que quiere decir algo sobre la representación de género, de la no-heterosexualidad (y quizás de otras minorías) en el teatro peruano y sus alrededores.

Columnista de Teatro Club

Vamos kabras, de atrás para adelante, reivindiquemos

Este mes, nuestra kavrízimah kolumnah está escrita por la gran Michelle B. García, una escritora joven estupenda y con una voz que consideramos particularmente necesaria hoy. Bienvenides: les compartimos un texto que sentimos urgente.

Sebastián Eddowes.

.

Es lamentable que en estos tiempos, aún no se conciba la idea de tomarnos a las personas transgéneros en serio como parte de esta sociedad, que nos sigan evadiendo, incluso en el mundo del arte. Y es ahora que toco el tema, porque me parece importante denunciar a partir de un hecho que está aconteciendo justo por estos días y que me lleva a preguntar, de nuevo ¿Dónde estamos las personas trans artistas para los demás?

He escuchado, con mucha pena y un poco de frustración, hablar a algunas amistades sobre una obra teatral que está tratando de contar mi historia, la de mis amigas y amigos trans. Sí, porque cuando cuentan la vida de un personaje, no solo es para querer mostrar una parte de la realidad, también se hace con el fin de llegar a ese público directo, que se sienta identificadx. Yo no me siento identificada que una persona no trans cuente mi historia, no en este contexto.

Si abordamos el tema de la representatividad trans en las artes, muchos podrían decir que es normal el que una actriz o un actor represente en cualquier escenario, un personaje transgénero. Yo, como mujer trans, tengo una respuesta bastante cruda pero razonable: obviamente no. No es lo correcto en estos tiempos, no en nuestra realidad nacional. Pero explicaré mi punto.

La actriz Scarlett Johanson rechazó un papel de personaje transgénero por protestas de la comunidad trans.

Y es que en verdad estamos cansadas, no solo de ser representadas por hombres cisgéneros, porque sí señores, son hombres con peluca, sino que además en casi todos los casos cuentan nuestras historias sin antes investigar e informarse de quienes en verdad somos nosotrxs; no nos toman en cuenta. Y pasa desde hace algún tiempo y ahora se ve más.

Somos conscientes que es raro ver actrices y actores, escritores, dramaturguxs, cantantes, pintores que sean transgéneros. Por dar un ejemplo, en el arte escénico es más fácil darle el papel a artistas “con experiencia” en interpretar diversos personajes, que a una persona trans. Esa única oportunidad nos la quitan de nuestras manos por una excusa que me la podía tragar antes: No hay actores ni actrices trans en el Perú.

Luego surge una pregunta ¿Cómo esperan tener actrices y actores trans, si ni siquiera podemos en su mayoría culminar la secundaria? Somos muy pocas las afortunadas que contamos con una educación básica o superior. E ir a una escuela de arte/actuación elitista es muy costosa y si lo hacemos no nos dan las mismas oportunidades que a los demás. Por eso no hemos conquistado esos espacios, porque decir que no tenemos artistas trans sería negar la realidad física de cada unx de ellxs.

Pero para ser escuchadxs tenemos que hacer ruido. Claro ejemplo está lo que pasó con la actriz Scarlett Johansson, que rechazó un papel de un hombre transgénero para la película Rub and Tub, por la presión de la opinión pública y el colectivo trans. Y todxs sabemos que actrices y actores trans hay en Hollywood, la pregunta sería por qué siguen buscando a quienes no lo son.

Yo personalmente, no digo que esté prohibido o no deba de pasar el que lxs artistas no transgéneros sigan ocupando ese espacio por nosotrxs. Comprendo que el arte es para todxs y que todxs podemos contar e interpretar un mundo que no necesariamente sea el nuestro. Pero la coyuntura que se vive en estos tiempos, me lleva a decir que no por ahora, gracias. Las personas trans debemos reivindicar el espacio del arte en general, que se nos ha prohibido por muchos años, debemos conquistarlo y comenzar a ser nosotrxs mismxs quienes lo hagamos.

Y por un lado, está bien que durante todo este tiempo las actrices y actores cisgéneros quieran y se esfuercen porque el personaje que van a interpretar sea bien cuidado, pero le está quitando la única oportunidad que tiene cualquier actriz o actor trans para hacer ese papel “decente” en la industria.

Hemos estado calladas, sí y mucho se debe por haber sido silenciadas por años desde otras esferas, porque el arte no es el único espacio en el que una persona trans no se ve bien representada. Pero volviendo al punto, siempre han sido hombres y mujeres cisgéneros los que desde su perspectiva han escrito, han interpretado nuestras vidas e historias, muchas de estas no siendo parte real de cada una de nosotrxs. En simples palabras lo único que tú ves en la tele, cine, el teatro, cuando lo lees en la literatura, o en cualquier espacio artístico, es el mundo diegético desde un punto de vista de alguien que no es transgénero.

Les trans seguimos siendo vistas en el mundo del arte aún como una utopía, porque cuando hablan de nosotrxs lo hacen como si fuéramos la especie rara que aún no puede estar ahí paradx, o que no puede hablar, o escribir por sí mismx; porque según elles, no existimos. Pero estamos aquí, en algún rincón de esta fría y gris Lima, en alguna parte de este diverso y multicultural Perú, pero la sociedad imperante nos esquiva.

Y no es que no estemos haciendo arte, lo hacemos desde nuestro rincón, lo hago yo cuando escribo un relato, cuando compongo un poema, lo hace mi amiga actriz cuando ensaya e interpreta algún personaje de los poquitos que le tocan, lo sigue haciendo aquella cantante parada en un escenario concursando por un lugar dentro de los cuatro finalistas, o el amigo artista que toma su cuerpx para expresar su proceso no solo artístico sino de transición. Y así como nosotrxs, existen muchos más, pero ni nos miran.

Hace unos días leí en el muro de Javiera Arnillas, una amiga actriz transgénero que se pronunciaba y dejaba claro que hay un problema existente de poca representatividad trans en los espacios artísticos. Y en resumen, yo también considero que se debe discutir para buscar soluciones y alternativas. Porque no es que nos cerremos en la idea de ser solo nosotras quienes nos interpretemos o nos representemos, obviamente sería espléndido que podamos interpretar todo tipo de personajes. Pero “ese panorama”, como lo escribe ella, “es inexistente: porque ni siquiera nos dan a los personajes trans”.

Javiera Arnillas, mujer modelo y actriz afro.

Personalmente sí prefiero que por ahora comencemos y seamos nosotrxs quienes lo hagamos. Que los directores comiencen a buscar más y encontrar entre nuestrxs compañerxs que se están formando como artistas con sudor y lágrima. Por nuestro lado, salgamos y demostremos que ese espacio también puede ser para nosotrxs. Y si en un futuro las cosas se normalizan para todxs por igual, y hay quienes deseen seguir creando historias o interpretando nuestras realidades, no siendo parte de nuestra comunidad ¡Perfecto! Pero por ahora es momento de la reivindicación.

Son pocos los casos donde se ve un trabajo bien cuidado, por ejemplo el que tuvo la obra “El arcoiris en las manos”, una pieza teatral creada por Daniel Antonio Fernandez y que de la mano con Imaginario Colectivo llevaron un proceso de aprendizaje e investigación junto a un grupo de mujeres trans de la ONG Féminas.

Me entristece y enoja mucho que una obra teatral ponga en tela de juicio nuestra identidad de género, por no haber investigado bien el sentir y la forma de pensar de una mujer trans; que en vez de representarnos nos ridiculice. Nos reducen a sexys tetas, a ser un ejemplar de mujer binaria, porque creen que eso somos: silicón moderno, disfraz de ambiente.

Y esta voz que yo alzo, no lo hago solo por mí, sino por todxs lxs hermanxs trans artistas y no artistas que, como yo, quieren decir fuertemente: No nos representan esas huachafas historias. Solo basta buscar a un colectivo, a un grupo de mujeres trans para que se entienda un poco mejor lo que es ser trans en el Perú y el mundo. No solo tratar de empoderar el nombre y reconocimiento de algunos, por hablar de nosotrxs y hacernos un favor, a costa de nuestra imagen.

¡Pardiez! Exigimos respeto a nuestra identidad, que nos convoquen, que nos busquen no solo para cortarles el cabello, o darles algún favor sexual. Encontremos soluciones para que todxs podamos convivir en un espacio tan hermoso como es el del arte. No somos maniquíes feticheros, no usamos un disfraz para salir a las calles, no queremos seguir siendo “un hombre vestido de mujer o viceversa” para la gente. Somos mujeres y hombres día tras día, sin maquillajes, tan igual a ustedes.

Invoco a todas, todxs y todos lxs artistas trans a salir de sus rincones, a romper esa vitrina, a mostrar su arte y hacerlo escandalosamente, porque esta sociedad se detiene a mirar recién cuando oye ruido. Salgamos lxs artistas, sigamos resistiendo y luchando para que nuestro arte también sea reconocido. Para que otrxs no anden contando historias que no son, y para que no digan que no existimos. Esa idea ya no merecemos tragarla nunca más. De atrás para adelante, de aquí hacia el futuro, conquistemos este espacio y entreguemos el show que quieren.

Gracias.

Michelle B. García.

Deja un comentario¡Es importante!