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La memoria actuando: Acerca de “Sin título” (NUEVO)

Hay pocas cosas que no se hayan dicho ya acerca de la magistral “Sin título. Técnica mixta” de Yuyachkani (creación colectiva dirigida por Miguel Rubio), cuya corta temporada se viene presentando en versión “revisada” en la casa de los Yuyas en Magdalena.

(1) Sin Titulo. Tecnica Mixta. Revisado. Fotografia Musuk Nolte

“Sin Título. Técnica Mixta. Revisado”. Fotografía: Musuk Nolte.

Me parece que es de las obras teatrales en torno a la que más consensos existen: es de lo mejor a nivel dramatúrgico, a nivel de representación y no representación, en términos de manejo del espacio, a nivel de documentación y, por supuesto, de las mejores representaciones escénicas que se han producido en nuestra ciudad sobre el Conflicto Armado Interno.

Con una larga vida, “Sin título” ha generado escuela como obra teatral en nuestro país: la ruptura de la distancia con el espectador, los límites difusos entre y testimonio, la solidez de cada elemento histórico presente en la obra, la manera de convertir el movimiento al representar en un personaje más y a cada miembro del público en un elemento vivo escenográfico. Mucho de eso lo podemos seguir viendo en posteriores trabajos de los Yuyas, como “Discurso de promoción”, obra que presentarán al terminar la temporada de “Sin título”. Podemos verlo también en las propuestas escénicas de los muchos teatristas que admiramos su trabajo.

(2) Yuyachkani interviniendo en el LUM despues de las desafortunada acusaciones del congresista Donayre. Fuente Los Yuyas, la pagina de Yuyachkani

Yuyachkani interviniendo en el LUM después de las acusaciones del congresista Donayre. Fuente: Los Yuyas, la página de Yuyachkani.

Pero no es sobre todo esto que pensaba en esta oportunidad en que fui a ver “Sin título”. Fui a verla hace unas semanas pensando en dedicarles la mejor columna que yo fuera capaz de escribir a una de las mejores obras que he visto. Quería encontrar un ángulo desde donde contarla y pensarla. Pero no pude. De hecho, no pude pensar en casi nada durante la función. Me sentí impactada y conmovida, fascinada como si nunca hubiera visto teatro. Me vi sintiendo el poder de la urgencia en la obra, urgencia que, si damos dos pasos hacia atrás, es bastante doloroso que siga vigente.

Esa misma semana, un congresista fujimorista asistió disfrazado al Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social-LUM haciéndose pasar por un extranjero víctima de violencia, con dificultades en la comunicación, para en secreto, violando todo protocolo ético y toda norma mínima de confianza y respeto a la privacidad, grabar a la persona que gentilmente lo acompañó durante su visita. Grabación que luego fue burdamente editada para representarla, a ella cometiendo apología del terrorismo, y al LUM como un lugar dedicado a ensalzar la violencia de Sendero Luminoso y a degradar al Ejército Peruano. La prensa aliada del fujimorismo se despachó programas enteros abonando hacia la construcción del mismo discurso, agrediendo a los curadores del LUM, devaluando el valor de dicho espacio. Todo esto devino en pedidos de intervención; algo a lo que el fujimorismo le viene metiendo ganas desde hace un buen tiempo. Sin embargo, no debemos desconectar esto del nuevo juicio iniciado a Fujimori por el caso Pativilca.

(3) Ana Correa en en LUM. Fuente Los Yuyas, la pagina de Yuyachkani

Ana Correa en en LUM. Fuente: Los Yuyas, la página de Yuyachkani.

Ese día en la tarde, antes de ir al teatro, fui con mi familia a un plantón de protesta en el LUM pidiendo que se respete dicho espacio y nuestro derecho a tener memoria sobre los eventos ocurridos durante el Conflicto Armado Interno. Me conmovió ver el lugar repleto de gente, de niños y niñas jugando y corriendo, de padres enseñando la muestra a sus hijos e hijas adolescentes, de personas mayores.

¿Cómo no va a estar vigente “Sin título”? Si como sociedad postconflicto no hemos logrado siquiera considerar el dolor de los otros y otras como respetable; si usamos la palabra “terruco” como el primer insulto ante cualquiera que realice algo que consideremos radical. Si tenemos además a un fujimorismo vigente y actuante, gobernando y pretendiendo mantener una memoria salvadora según la cual el fujimorismo triunfó sobre el terror con mano dura y cualquier acción del Estado fue solo un “exceso”. Si habitamos la mitad del tiempo ignorando lo vivido y la otra mitad en un campo de batalla por la memoria, como bien describe Elizabeth Jelin los procesos de las sociedades posconflicto. “Sin título” solo problematiza. Solo nos interpela. No plantea fórmulas dolorosas y edulcoradas o sanadoras o sensacionalistas y eso la aleja de cualquier simplificación de un proceso infinitamente más complejo de lo que podemos representar en escena. Más bien “Sin título” es toda complejidad, pura complejidad actuando en simultáneo.

(4) Teresa Ralli en parte de la intervencion artistica de Yuyachkani en el LUM. Fuente Los Yuyas, la pagina de Yuyachkani

Teresa Ralli en parte de la intervención artística de Yuyachkani en el LUM. Fuente: Los Yuyas, la página de Yuyachkani.

Tuve la suerte de asistir a una función en la que, como había ido un grupo de estudiantes universitarios con sus profesores, hubo al final un conversatorio sobre la obra con Miguel Rubio. Miguel explicó que “Sin título” fue producto de una crisis en los miembros del grupo, del necesitar compartir lo vivido entre otras cosas a raíz de su participación en las Audiencias Públicas durante la Comisión de la Verdad y la Reconciliación Nacional-CVR, de su necesidad de pensar en la memoria y en la capacidad que esta tiene de actuar en la realidad, de hacerlo debatiéndose entre representar y no hacerlo. Estoy segura de que no lo dijo con esas palabras y que seguramente lo dijo de una manera mucho más articulada que mi recuerdo de hoy; pero creo haber sentido en ese momento que ese era el corazón de “Sin título”: que su complejidad viene de hacernos sentir que lo que estamos viendo en escena es producto de una crisis llena de preguntas, pero que aun siéndolo, no es prescindible de ser pensado; que no podemos simplemente no darle mente. Y no podemos porque actúa en nosotros, actúa en nuestra realidad e interacciones cotidianas, ya sea que se refiera a la Guerra del Pacífico o al Conflicto Armado Interno; ya sea al finalizar el proceso de la CVR, al permitir el indulto a Fujimori, o ante la aberrante pretensión de asociar al LUM con apología del terrorismo. La memoria actúa en la realidad. Y podemos no mirar lo vivido como país; por supuesto que podemos. Pero lo que no se mira, se embotella; lo que se embotella duele, y ese dolor actúa en la realidad dañándonos, pareciera decir “Sin título”. Y es tan urgente decir eso hoy en el Perú. Tan prioritario.

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Fotografía de portada: Musuk Nolte.

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Autor: Nani Pease

"Actores sociales"

Esta columna es un espacio para pensar y problematizar lo teatral dentro y fuera de los espacios tradicionalmente considerados teatrales; pensar el rol de lo escénico en lo político y en distintas luchas como el género y los Derechos Humanos. Me interesa particularmente la relación de lo teatral con temas de memoria, género y ciudadanía y su rol en la construcción de un nosotros y en la visibilización de la alteridad.