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Manos a la obra, manos en escena, manos en la escuela (NUEVO)

El hombre, como ser social, siempre ha tenido la necesidad de comunicarse y es que, mucho antes que aparezca un lenguaje definido, hizo uso de recursos que le permitieron expresarse y compartir experiencias vividas con otros miembros de su comunidad (tribu); desde mímicas, y gestos hasta sonidos e imágenes rudimentarias. Fue entonces que con la manipulación del fuego, descubrió su propia sombra, la cual según Javier Villafañe, reconocido titiritero argentino, se convirtió en el primer títere de la historia: “El hombre descubrió que no era él y que era él al mismo tiempo”. Desde entonces buscó diversas formas de representar sus historias con elementos básicos, como siluetas de animales cubiertas de piel que fueron encontradas en medio oriente, donde se presume apareció el primer títere materializado de la historia.

(1) Elaborando el titere

Elaborando el títere.

Así como el hombre viajó por la necesidad de descubrir nuevas tierras y culturas, nuestros pequeños aventureros hicieron lo mismo para entretener a los viajeros, descubridores y nobles; adoptaron diferentes formas y evolucionaron con el tiempo. Podemos decir que el títere es inherente al hombre, así como el lenguaje y su capacidad de enseñar, el títere es parte de un lenguaje dramático. Y es que estos pequeños “personajes” presentan un carácter ambivalente, ya que además de ser objetos inanimados, carentes de vida, se convierten, por la manipulación del titiritero, en seres que trasmiten mensajes dentro de una acción dramática, en otras palabras podemos decir que también es un actor en escena; adoptan personalidad y carácter, que de una u otra forma crean la ilusión de tener vida propia y convencen al público de su existencia como seres vivos, que pueden interactuar entre ellos y también con actores de carne y hueso.

Entre los espectadores, los niños son los que rápidamente se convencen de esta ilusión, de este engaño de vida artificial; se sumergen en las historias, en el imaginario que propone el titiritero, intervienen de manera directa, expresando emociones, opiniones, planteando soluciones en ese mundo virtual donde pueden interactuar libremente; y esto se debe a su inocencia, a su imaginación, a su fantasía, a esa manera particular de concebir el mundo y también a las características peculiares que los títeres poseen, que en su mayoría son coloridos, alegres, irreverentes, desenfadados y no se limitan únicamente a las formas humanas, sino que, además pueden ser animales, seres fantásticos o todo ser que la mente pueda imaginar.

(2) Bubu y Draco de La calaca comilona

Bubu y Draco de “La calaca comilona”,

“Los niños creen más en un muñeco que habla, que en los adultos”. Bajo esta premisa, los títeres, desde hace varios años, han formado parte de las estrategias educativas en muchas escuelas a nivel mundial, con resultados positivos en la enseñanza de valores, buenos hábitos, habilidades sociales y en algunos casos, académicos. Es imperante reconocer que las experiencias han sido exitosas, pero que curiosamente no se han extendido en nuestro país. En Huancayo, particularmente, son pocas las docentes del nivel inicial quienes emplean las virtudes del títere para la enseñanza y en el nivel primario son inexistentes. Debemos entender que el mundo del niño no se limita a lo que ve, necesita ver más de lo que existe a su alrededor, si logramos sorprenderlo, podríamos entenderlo mejor y sabríamos cómo educarlo; y una de los mejores medios es con el títere.

(3) El gigante egoiista

“El gigante egoísta”.

No debemos pensar que sería descabellado tener a un “muñeco” como docente, que como educador imparta las clases, no solo para niños de educación inicial sino también para los alumnos de niveles superiores. Imaginemos tener una clase de historia en la que aparezcan nuestros héroes y cuenten sus experiencias. O tener una clase de física en la que el maestro sea un científico famoso, como Albert Einstein (como títere por supuesto). Las clases serían más divertidas, los niños y jóvenes aprenderían jugando. Actualmente la pedagogía es una ciencia que busca fortalecer los procesos de enseñanza aprendizaje y las artes; y el teatro de títeres en particular, son una alternativa creativa que conduce a la construcción de un aprendizaje significativo.

(4) Compartiendo con los niños despues del espectaculo

Compartiendo con los niño después del espectáculo.

Es importante mencionar que en la Incontrastable existe la actividad titiritera desde hace muchos años, grupos como Tuky y Máscaras que destacaron en las décadas de los Setenta y Ochenta, “El Gato Garabato” que tuvo gran reconocimiento a inicios del milenio; “La cigüeña”, “Molinete” y “Titiricuentos” que actualmente vienen difundiendo sus espectáculos. Todos ellos en alguna oportunidad llegaron a la escuela para hacer presentaciones, mas no fueron invitados a ser parte de una experiencia educativa. Estamos en la capacidad de hacerlo, ser parte de la formación de los niños y educar a los docentes en este arte, que como se dijo anteriormente abre la mente del niño y potencia su capacidad creativa y al mismo tiempo lo sensibiliza.

Por todo ello consideramos que el títere, más allá de su alcance artístico, es un instrumento didáctico que puede contribuir en la formación integral del estudiante dentro del proceso enseñanza aprendizaje. Negarse a observar esta posibilidad sería negar una nueva y mejor forma de educación en la que el niño y el adolescente puedan potenciar su capacidad de construir su propio aprendizaje.

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Por: Jorge Luis Miranda Zúñiga.

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Autor: María Teresa Zúñiga | Jorge Luis Miranda

"Expresión del Teatro desde el interior"

Una mirada desde el interior sobre el teatro, eventos culturales, elementos y componentes de la pedagogía teatral en los procesos creativos.