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Todas las voces, todas

Estoy en una comuna rural de la sexta región de Chile. Pichidegua se llama. Tierra de Pequeñas Ratas se lee en mapudungún. Nada más bello y oportuno. La falda cordillerana es el lecho nupcial de los amantes más inquietos del teatro o una orgía de sueños de infieles trashumantes. He visto el cielo pintarse de colores que no conocía. He sido la Duquesa del Hotel Olimpo. El rengo más amado de Rengo. Todas las voces del camino de la fruta. He sido Lemebel, Violeta y Lautaro. Por alguna razón, y con clara influencia bicentenaria, pienso en dos grandes conquistadores de la palabra en acción: José Sanchis Sinisterra y Sergi Belbel. Maestro y discípulo. Ambos catalanes. ¡Oh coincidencia! Es que claro, esta columna se llama “hic et nunc” y no puedo escaparme de ejercitar el pensamiento que observa la realidad de lo que pasa “aquí y ahora”. ¿Cómo se imaginan el teatro latinoamericano? ¿Qué conocen? ¿Qué ven?

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La Gallá (Chile), Comediantes Itinerantes y EspacioLibre (Perú) en Pichidegua.

Una vez le pregunté a Sanchis sobre lo que pensaba del teatro de este lado del mundo: “El teatro en América Latina está muy arraigado en el presente con una enorme potencialidad de futuro. Lo que conozco (y he leído) me hace notar que lo que se está creando tiene mucha vinculación con lo que está pasando [de manera inmediata]. Por lo tanto, el teatro se ha convertido en una “necesidad”, no solo para quienes lo hacen y buscan preguntarse cosas, sino también para la gente que asiste al teatro. A lo mejor es una visión europeísta, pero yo creo que muchas veces esa necesidad es el motor del teatro”. Tiene razón. El teatro se mueve desde la urgencia. Desde la rabia. Siempre fue así. Sin embargo, no podemos olvidar que esta acción movilizadora no es “arte” y que, para lograrlo, debemos trabajar mucho en su diseño. Belbel completa esta idea cuando me contó de su infancia antifranquista en Terrasa: “Tú veías teatro en la semiclandestinidad. Para mí aquello era una pasión y no una opción de vida. Al encontrarme con Sanchis aquello que yo consideraba una pequeña pasión ahora era objeto de estudio universitario. Se produce una ola de teatro generada por Sanchis y dos profesores más: Jordi Castellano y Manuel Aznar. Me anoto enseguida [en el curso electivo de teatro] y sin dame cuenta soy miembro fundador de esa movida. Una explosión de creatividad”.

Belbel se hizo cargo de todo lo que aquello implicaba. Se trataba de ser consecuente con el compromiso artístico/cultural que había recibido de su maestro. “Y de repente, la burocracia se impregna en tu trabajo. Tenía que gestionar presupuestos y yo no estaba preparado para eso. En una situación de bonanza, se puede. Pero, cuando empieza la crisis se vuelve muy difícil de gestionar. Durante ese tiempo pensaba que iba a terminar sin conocer Latinoamérica”. Y fue así que recién en 2013 hace su primer viaje al Nuevo Mundo.

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José Sanchis Sinisterra, Diego La Hoz y Sara Joffré.

Reconozco que hay conversatorios de los que no tengo ganas de participar. Cada viaje tiene uno o más, y son importantes. Los de “gestión” son a los que más les huyo. Se habla de compromiso social y se sufre amargamente por no tener presupuesto. Se plantean ideas geniales. Testimonios conmovedores… Y de pronto, observas conductas que no corresponden al discurso, dinero mal gastado y hasta patrones de violencia que se repiten visiblemente. En ese momento, suelo pensar en la Declaración de Principios de Grotowski y las Cinco dificultades para decir la verdad de Brecht. ¡Búscalos en google!

“No solo en Latinoamérica sino también en el norte de África hay una necesidad de dar un paso hacia el futuro y de quitarse estas estructuras feudales de encima. América Latina tiene la habilidad de sacudirse esta situación de pueblo vencido, resignado, primero por oligarquías locales. Las propias oligarquías de la independencia luego se convirtieron en fuerzas caciquiles de otros países. Luego vinieron las compañías binacionales gringas a saquear las riquezas después de que los españoles habían saqueado las riquezas de los imperios originarios. Entonces, en estos últimos quince o veinte años, noto que están emergiendo impulsos democráticos de querer agarrar el destino”. Sanchis es enfático. Hay que sacudirnos de la opresión y el saqueo. Hay que sacudirnos del doble discurso. Hay que comenzar a articularnos como ciudadanos ejemplares y luego como artistas.

Y aquí sería bueno volver al discípulo. Belbel había ganado su primer premio como dramaturgo y esta noticia fue registrada por un diario local: “Recuerdo a Sanchis entrar en la clase con un periódico en la mano y preguntar: ¿Quién es Sergi Belbel? Entre uno de tantos, dije: ¡Yo! Al final de la clase por favor quédate a hablar conmigo, me dijo. Al cabo de pocos meses me invitó a tomar sus talleres y laboratorios. “Tengo un alumno en el Instituto del Teatro que tiene un tipo de ejercicios y me ha recordado a ti. Os voy a juntar a los dos y les voy a dar la oportunidad de hacer un espectáculo con la infraestructura de la universidad”, dijo Sanchis. Aquello nos cambió la vida”.

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Diego La Hoz durante uno de sus seminarios.

Siempre se puede hacer más. Siempre podemos quejarnos menos. No es justo quedarnos con lo que hemos aprendido. Transmitir experiencias, buenas y malas, ayuda a la construcción de los colectivos. Y no olvidemos nunca que poner el hombro es la mejor forma de celebrar el teatro.

“Poco después Sanchis viajó a Colombia. Se quedó allí como unos seis meses y cuando regresó nos dijo: Nosotros que tenemos espacio y dinero, no sabemos gestionar todo lo que tenemos. Vengo de un sitio en que cualquier cosa la convierten en un teatro. En cualquier momento. Entonces le dice a su colaborador Luis Miguel: Tenemos que abrir un teatro. Y los que estuvimos allí inauguramos La Sala Beckett. Aquello cambió nuestro concepto de laboratorio y de teatro” concluyó Belbel.

Y así, sin darme cuenta, dejé hablar a estos dos maestros que tanto me inquietan. Ya conversaré con otros. Ellos me permiten complementar mi visión de estas tierras complejas y sin edad. Multicolores. Entrampadas en guerras inútiles. Con traje prestado y ojos ajenos. ¿Desde dónde contamos nuestra historia? ¿Por qué sigo haciendo teatro? Sanchis tiene la respuesta: “Sigo haciendo teatro porque creo que es útil. Porque es uno de los espacios en donde no solo es posible sino también necesario trabajar en común, ser en común y compartir la experiencia colectiva”.

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Diego La Hoz y Sergi Belbel.

Ya escribiré con más detalle cuando regrese a mi Barranco. Cuando pueda darle un final a esta aventura de vernos y movernos. Por ahora, dejo mi corazón en Iquique, Alto Hospicio, Rengo, Pichidegua, Valparaíso y Santiago. Agradezco que nos hayan permitido mostrarnos. Agradezco que nos hayan recibido este Octubre Teatral que, como cortejo doloroso, decidimos dejar partir nuestra Casa EspacioLibre. Pero como dice el Che: “Seremos la pesadilla de quienes pretendan arrebatarnos los sueños”. 

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Entrevista a Sergi Belbel:

http://criticateatralsanmarquina.blogspot.pe/2017/07/mas-alla-de-sergi-bebel.html

Encuentro con Sara Joffré y José Sanchis Sinisterra:

http://criticateatralsanmarquina.blogspot.pe/2017/08/para-predicar-los-curas.html

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Autor: Diego La Hoz

"HIC ET NUNC" (Aquí y ahora)

En esta columna podrás encontrar una mirada panorámica de los diversos teatros del Perú y su relación con lo colectivo como forma de resistencia en los territorios más vulnerables de la creación. Las nuevas generaciones del teatro tendrán especial atención.