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Paradojas de un escenario diverso

“El seguro de vida de cualquier especie es la diversidad”, sentencia Isabel Allende en su libro . Mi colega Sebastián Eddowes dice, en su reciente columna de esta gentil plataforma, que cada cuerpo es único y tiene particularidades que solo le pertenecen a ese cuerpo. Incluso su comportamiento es exclusivo, aunque en gran medida sea producto de un aprendizaje social. Concluye la frase diciendo: “La diversidad es, pues, infinita. Y esto es algo que constatamos todos los días al relacionarnos con otros seres tan humanos como nosotros”. Hace muchos años tuve un reveladora charla con un sacerdote jesuita que me dijo que el gran pecado de la Iglesia Católica era habernos hecho creer que todos éramos iguales. Debo decir que me sentí liberado. Por primera vez era alguien especial y no un pecador cualquiera. Mi relación conmigo mismo empezó a cambiar sustancialmente… Y, por supuesto, mi impulso creador fue inagotable como los misterios insondables de Dios. Por lo tanto, nadie podía decirme “cómo debía ser”. Incluso, luego de unos años de estudios filosóficos, podía ver el mundo con mis propios ojos. A veces se los pedía prestados a Platón, a Epicuro de Samos, a San Agustín, a Spinoza, a Sartre, o a cualquier loco bueno que pudiera encender en mí el sentido de la divergencia y la sorpresa.

(1) Juan David González en Meus Caros Amigos (Colombia)

Juan David González en “Meus Caros Amigos” (Colombia).

El mes de junio celebra,desde hace 48 años, el orgullo LGTBIQ en casi todo el mundo. Este 2017 el Perú fue testigo del Primer Festival Internacional de Artes Escénicas por la Diversidad (FIAED). Brillante iniciativa de Vodevil Producciones y su gestora Carolina Silva Santisteban. Cinco países se dieron cita en cinco escenarios de la ciudad de Lima durante catorce días. Un ejemplar despliegue de buena organización, de calor humano y sobre todo de sintonía en la idea común de aportar a la educación de territorios gobernados (aún) por el odio. El genial Pier Paolo Pasolini escribió alguna vez: “El hecho de ‘tolerar’ a alguien es lo mismo que ‘condenarle’. La tolerancia es incluso una forma más refinada de condena. En realidad, al ‘tolerado’ (…) se le dice que haga lo que quiera, que tiene todo el derecho del mundo a seguir su propia naturaleza, que su pertenencia a una minoría no significa para nada inferioridad, etcétera. Pero su ‘diversidad’ – o mejor, su ‘culpa de ser diferente’- sigue siendo la misma tanto ante quien ha decidido tolerarla como ante quien ha decidido condenarla”.

Cinco obras de teatro breve se presentaron en Casa EspacioLibre de Barranco. Todas de creadoras y creadores peruanos interesados, desde algún lugar, en promover una suerte demilitancia cultural opuesta al paternalismo supersticioso que pretende “sacar de las sombras” a las minorías vulnerables. Todas las obras partieron de experiencias colectivas y siguen su propio instinto lúdico.Tacón Roto y Pulso delcolectivo Conejo en el sombreroson documentos escénicos que intercambian con la ficción un presente telúrico que estalla en la cara del espectador sin ningún tipo de concesiones. Una historia de (poli)amor y Asfixia de Imaginario Colectivo construyen escenarios más específicos que tienen en común formas de amar que no están normalizadas o que llamaríamos políticamente incorrectas. Teñidas de un oportuno humor que imprime la propia naturaleza de sus integrantes.Carpín Dorado del grupo anfitrión EspacioLibreopera desde la despedida como posibilidad de convertir esa fractura en un “para siempre”. Un reclamo que no solo legitimiza ese vínculo romántico sino que lo pone frente a la urgencia de leyes igualitarias.

(2) Sergio Cano en Tacón Roto (Perú)

Sergio Cano en “Tacón Roto” (Perú).

Por otro lado, y para cerrar la participación nacional, estuvo el grupo Panparamayo con su pieza de teatro danza N.A. que busca sacar al espectador de la comodidad de su asiento y movilizarlo hacia una reflexión in situ. En una tónica más orientada hacia la danza se presentó Gerson Del Carpio con su unipersonal Drag Me Down. Y para no perder la línea de lo diverso, pudimos apreciar el musical Acepto de Vodevil. Una de las magníficas obras de la trilogía Zapping. No podían faltar los monólogos de comedia (stad-up-comedy) que tanto están dando que hablar: La Maldita Comedia y Choripán. Expresiones que, si bien son muy bien recibidas por el público, son también las más vapuleadas por la censura encubierta del cucufato sistema. Hubo que cambiar de lugar tres veces porque –oh, sorpresa- fueron clausurados de modo inexplicable. Más razones para seguir haciéndolo.

Las obras internacionales le dieron el marco perfecto a esta fiesta. La Universidad del Atlántico y Todavía Teatro de Colombia presentaron Meus Caros Amigos. Una propuesta unipersonal que nos invita a viajar por el mundo íntimo de un hombre que necesita sincerarse –como ritual de iniciación- con sus amigos de la vida. Proceso humano que nos permite ir en conquista de la libertad. Desde Estados Unidos llegó Teatro del Aire con un retrato escénico que muestra el romance juvenil de dos grandes creadores españoles. La obra cubana se llama Genios: Lorca y Dalí. Murmurante Teatro trajo desde México la instalación interactiva denominada Las constelaciones del deseo. Artistas visuales, escritores y performers interactúan con los espectadores en un dispositivo múltiple que produce imágenes en tiempo real y las sube a una plataforma de streaming. El eje es el tema identitario. Brasil nos sorprendió con Belim: doiscorpos à procura. Karma Compañía de Teatro es un proyecto joven interdisciplinario de formato itinerante que ha recorrido gran parte de su territorio mostrando situaciones conflictivas y violentas desde dos hombres que se conocen en una discoteca. No podemos terminar sin aplaudir la nueva versión de Cuando Seamos Libres de Vodevil como fin de fiesta. Sin duda, una experiencia escénica que nos acerca a otros (y nuevos) testimonios de jóvenes homosexuales que eligen salir del clóset desde la amable calidez del teatro.

(3) Una historia de (poli)amor (Imaginario Colectivo, Perú)

“Una historia de (poli)amor” (Imaginario Colectivo, Perú).

Quiero terminar definiendo la palabra identidad. Según el diccionario es “el conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracteriza de los demás”. Sin embargo, este concepto tiene una clara dualidad que nos podría llevar a pensar que no existe. En su descripción etimológica viene del latín “identitas” y este de “ídem” que significa “lo mismo”. Por un lado, está aquello que nos hace percibir que una persona es única y por otro las características que nos hacen notar que somos lo mismo. Esta aparente contradicción, soy único pero a la vez igual al otro, se define en sí misma como aquellas características que nos agrupan como individuos. No podemos pensar que somos iguales, pero sí que tenemos cosas en común y que estas están referidas a la patria. Entiéndase patria como aquel espacio que nosotros construimos desde nuestros afectos: familia, comunidad, bandera, teatro. Esta delicada paradoja es aquella que mejor nos define como comunidad emergente que, más allá de nuestras cuestiones políticas, confirma una vez más que nuestro verdadero compromiso es con el arte… Y que es un acto de justicia pensar que algo podemos cambiar.

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Autor: Diego La Hoz

"HIC ET NUNC" (Aquí y ahora)

En esta columna podrás encontrar una mirada panorámica de los diversos teatros del Perú y su relación con lo colectivo como forma de resistencia en los territorios más vulnerables de la creación. Las nuevas generaciones del teatro tendrán especial atención.