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De modas y otros trueques

En mi columna anterior escribí lo siguiente: “Hay una importante élite teatral que ha encontrado en esta plataforma de economías emergentes un refugio que “marca tendencia”. Esto quiere decir que si este sistema propone que tal temática o tal estética es la que nos representa, sin duda los demás intentaremos alinearnos porque eso dice el mercado y sus mercaderes”. Varios colegas me pidieron que desarrolle el tema. Así lo haré. Y para hacerlo más dinámico busqué un par de ejemplos.

(1) Mayella Lloclla y Sebastian Monteghirfo en Gareca, hazme un hijo

Mayella Lloclla y Sebastián Monteghirfo en “Gareca, hazme un hijo”.

Cuando el periodista Alfredo Vanini le pregunta a Sara Joffré si el teatro está dividido en dos corrientes: los que hacen teatro de autor y los que hacen teatro de grupo, ella responde: “Si en París o Berlín se hace creación colectiva o adaptaciones de clásicos, eso hacemos acá. Por eso opino que no se trata de dos corrientes, sino de dos modas” (Cruce de palabras, 2016).

Este 2018 nos ha traído un adelanto de lo que podría ser el próximo “teatro del verano”. Algo así como sucede en Mar Del Plata cuando los teatros huyen de Buenos Aires para ir en busca del espectador que veranea súper cool en la costa atlántica. Me refiero al proyecto Kontenedores que ha convocado a diez directores para montar diez obras breves con una veintena de los actores y las actrices más representativos de la escena limeña. Cinco contenedores de barco han sido acondicionados para la ocasión. “Arte a la carta” anuncia el hashtag. Todo esto en el exclusivo complejo de playas del distrito de Asia comprendido entre los kilómetros 84 y 117 de la Panamericana Sur. Un proyecto muy dinámico de obras cortas que se repiten en distintos horarios donde además se puede comer, beber y disfrutar de otros divertimentos. Pongamos en contexto este fenómeno y hablemos de sus riesgos.

(2) Anai Padilla en Dios tiene que ser hombre

Anaí Padilla en “Dios tiene que ser hombre”.

Es importante estar alerta, como si se asomara un tsunami, de esta ola de obras de pequeño formato que llegaron con la transnacional marca Microteatro que empezó en Madrid en 2009 y llegó a Lima en 2015. Alerta porque, si bien puede ser una interesante oportunidad para nuevos escritores, es muy fácil caer en la ligereza de la palabra. Por lo tanto, en una construcción apresurada que busque soluciones predecibles y de ramplona complejidad en su tramado. Esto solo aportaría a perpetuar un teatro sostenido en lo que se dice y cada vez menos en lo que se hace. No hablemos de grandes temas, ni de crítica social. Por ahí no va la cosa y está bien. El riesgo está en la pérdida de la teatralidad; que, a mí parecer, es el tema (actual) más urgente en la mayoría de la oferta teatral de la ciudad. O sea, de la construcción del símbolo y del trabajo mancomunado de las artes que conviven e implican la abstracción de lo representado como tal. Alerta con aquellos que dirigen pensando en la ley del menor esfuerzo. Dejándole toda la carga al actor que debe repetir varias veces la misma obra en un tiempo determinado, corriendo el riesgo de morir de aburrimiento y soportar al espectador irrespetuoso que solo fue a beber. ¿Por qué es importante cuidar la teatralidad? Porque es muy fácil perderla de vista o no haber tenido el placer de experimentarla. Porque si no se ejercita no se aprende. El ejercicio de la abstracción es piedra angular de la teatralidad. Comentario aparte. ¿Se han fijado que ahora a todo teatro de formato breve (como se dice técnicamente) ahora se le denomina microteatro? ¡Excelente posicionamiento de marca!

Cada vez que empiezo un taller de teatro, siempre busco abrir espacios para el diálogo. Sea práctico o teórico siempre-busco-el-dialogo. ¿Por qué? Porque a lo largo del tiempo con EspacioLibre hemos comprobado que nuestro programa de trabajo pedagógico siempre requiere de información: antes, durante y después. El nivel de desinformación es alarmante. Y al no existir o existir de modo tan precario no podemos exigir capacidad de asociación. Cualidad fundamental para la creación. Y aquí es importante anotar que los que manejamos un nivel prudente de información debemos ser capaces de contrastar lo que dice el libro o maestro (lo oficial) con lo que nos dice el sentido común de lo investigado (lo no oficial). Como bien sabemos las biografías no oficiales son las que más se acercan a la verdad de los hechos.

(3) Kontenedores

Kontenedores.

Otro punto que hay que saber observar es la dinámica mercantil. Todos tenemos que comer y cobrar por nuestro trabajo. Felizmente estos espacios lo permiten. Palmas por eso. El problema viene, y esto lo vengo observando desde que empezamos a hablar del teatro como empresa, en que nos hemos quedado con las formas cooperativas. Nos da pudor cobrar o preguntar sobre la dinámica del negocio. Hay una contradicción práctica que no se ha resuelto y que los empresarios están aprovechando a su favor. Me explico. Si tú eres convocado para actuar, dirigir, asistir o escribir debes ser capaz de diferenciar un sistema económico cooperativo de un sistema que privilegia el negocio. Lo lógico sería que en cualquiera de los casos sepas, preferiblemente por escrito, cómo se va a efectuar la repartición del dinero. Antes de aceptar la chamba, por supuesto. Esta confusión, por lo general,solo perjudica al artista. El productor/empresario sabe que durante años hemos trabajado confiando en el valor de la palabra y que hasta solemos poner el hombro para sacar adelante un proyecto teatral. Hoy se aprovechan impunemente. Si son capaces de vender productos gastronómicos,merchandising, cobrar entradas a más de un sol por minuto representado, y tú no tienes idea de cuánto recibirás esa noche, algo anda mal. Recuerda que el capitalismo está constituido por relaciones empresariales vinculadas a las actividades de inversión y obtención de beneficios. Recuerda que estos beneficios suelen privilegiar a una élite y buscarán la forma de ganar más. Recuerda que el progreso de este país aún no incluye a la cultura y no sucederá por mucho tiempo. Perdonen la franqueza. Conozco tantos casos de estafa por ignorancia (o pudor) que solo me queda advertirlo. Una vez más.

Toda moda trae consigo contratos de compra y venta, y con la plata viene encubierta la trampa. Solo asegúrate, si eliges no prestarle atención al valor artístico de la experiencia, ganar el dinero que te mereces.  Por último, si la DIRCOTE y el MINCUL son quienes deciden qué es arte, entonces cobra nomás y evita la culpa.

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Autor: Diego La Hoz

"HIC ET NUNC" (Aquí y ahora)

En esta columna podrás encontrar una mirada panorámica de los diversos teatros del Perú y su relación con lo colectivo como forma de resistencia en los territorios más vulnerables de la creación. Las nuevas generaciones del teatro tendrán especial atención.