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Crónica de un teatro que (in)fluye

“Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta: ni sediento ni bebido” sentenció Aristóteles hace más de dos mil años. Y estar de fiesta es una razón potente para hacer teatro. Su naturaleza festiva y su rito están vinculados a la fertilidad desde la antigua Grecia. Por lo tanto, si me permiten la alegoría, es un acto procreativo. Un acto que celebra la posibilidad de crear con el otro. Desde el otro. Para el otro.

2017.04.02 - FITLA Perú 2017

FITLA Perú 2017

El mes de marzo fue testigo del Tercer Festival Itinerante de Teatro Latinoamericano Âmbar (FITLÂ) que esta vez recibió el Perú como sede 2017. Precisamente fue el grupo Panparamayo, junto a Shaya, quienes asumieron la organización como parte del Colectivo Âmbar. “Ha sido una tarea ardua. Ustedes mejor que nadie saben lo difícil que es la autogestión en este país. Hemos intentado dialogar con entidades públicas y privadas casi sin éxito, pero felizmente se ha conseguido lo que buscábamos: que el festival se abra, sea accesible a la comunidad” comenta Sandro La Torre de Panparamayo. Ocho días de teatro, siete países, dieciséis puestas en escena, talleres, conversatorios y los naturales encuentros que moviliza la convivencia. Lujos que solo podemos darnos los que aún creemos en la grupalidad como eje y en el tejido vivo de la gran patria teatral.

2017.04.03 - Sobre a pele (Brasil)

“Sobre a pele” (Brasil)

Lo más resaltante de este “encuentro latinoamericano” es la diversidad de disciplinas que se muestran desde lo escénico como dispositivos de contagio. Probablemente ninguna de las obras que se presentaron sean “teatralmente correctas”. Tampoco considero que sean hibridaciones producto de cópulas creativas interdisciplinarias de realidad aumentada. Por el contrario, propuestas donde cada disciplina se reconoce en su esencialidad y su divergencia convivial. Cada naturaleza es única, tiene sus propias reglas, pero no son excluyentes para transitar con lo otro.  Nos encontramos con “ARREUG”, un poema escénico de la compañía mexicana AlaRiete Teatro Sustentable. Proyecto que nace desde la urgencia de un vivir más integrado y menos mecánico. Se trata de hacer “sustentable” el arte, el medio ambiente, la vida cotidiana y sus relaciones socio-políticas observadas como un todo. Artistas multidisciplinarios al servicio de un (anti)sistema abierto al cambio permanente. Un claro retorno al universo heraclitano: “todo fluye, nada permanece”. No muy lejano a lo que EspacioLibre plantea en su “teatro como práctica cotidiana” y en la aparente ambigüedad de “RaTsodia” al señalar que ratas y humanos ¿pueden? ser lo mismo. Y es que las alegorías siempre están en movimiento porque habitan en territorios liminales. Un cambio continuo, opuesto más bien al universo inmutable de Parménides, son también las intervenciones urbanas y cada sonido que surge naturalmente de la espera o el tránsito. “Comer Manzanas” de Rocío Limo, “Rapaz” de La Silvestre y “Caer es una forma” de Moyra Silva son acciones performáticas que movilizan inquietudes propiciando el diálogo entre lo femenino, la formas hegemónicas y los sistema opresores de la vieja escuela. Y desde Brasil “Ruína de Anjos” de A Outra Companhia de Teatro nos regala un recorrido callejero, un viaje sin retorno de personajes que lo perdieron todo y que, finalmente, la fortuna del desarraigo los provee de una esperanza que es capaz de darle vida a la miseria más profunda. “Sobre a pele” del Colectivo Âmbar de Brasil nos trasladó a lo más íntimo del corazón de la mujer que espera, que lucha, que llueve pétalos de flores mientras su piel está agrietada por tanto siglos de violencia. En este recorrido también nos encontramos con Circo del Tercer Mundo de Costa Rica. Nombre que de por sí ya nos sitúa en una dinámica poco convencional y más cercana a nuestras realidades. La obra se llama “Charivaris de un circo sin carpa”. En alusión, sospecho, al ruido de desaprobación popular o al simulacro mal ejecutado de una serenata. Del mismo país centroamericano nos llegó El Caldero con una pieza impecable llamada “Devorarte el cantar de mi guitarra”. Un tejido orgánico de música, pantomima, danza y acrobacia que le dan al teatro la infinita posibilidad de contenedor y crisol para el disfrute del espectador. Un país que se muestra (y así lo vemos) con la alegría a flor de piel, sin ejército, pero -por debajo- la violencia y la política caníbal es la misma.

2017.04.04 - Ratsodia

“Ratsodia” (Perú)

En una línea más narrativa y poética nos encontramos con “El Colibrí, travesía en mi mayor” de Gonzalo Alfonsín del Colectivo Âmbar de Argentina. Una sumatoria de experiencias de aquel viaje iniciático que el propio creador/interprete decidió contarnos con su guitarra y un cuaderno de bitácora que salió volando para convertirse en teatro. “Somos una familia. Un grupo de amigos que nos vemos cada dos años. No solo porque el arte nos activa en muchos sentidos, sino también porque es un estado de expresión que nos unifica. La experiencia nos dice que la gente se involucra más cuando convive. Es decir, cuando se realizan estos encuentros. Las redes sociales, aunque nos mantienen comunicados, no son suficientes. Cualquiera está en condiciones de sumase a la red. Cada país tiene su representante y de ese modo uno toma participación. El Colectivo Âmbar está pensado tanto para grupos como para artistas independientes” comenta Gonzalo. No podía faltar el grupo Maguey, que además de ofrecer su espacio en San Miguel y coordinar el pasacalle final, presentó “DÚIK MÚUN, Cuentos y Sonidos de la Selva”. Su particular teatralidad siempre colinda con el rito como posibilidad de transmisión ancestral. Importantísimo que nuestra tradición escénica, sobre todo precolombina, sea renovada y puesta en valor desde nuestros teatros. Deber, diría yo. Deber como el de acercarnos a la comunidad y compartir nuestros sueños con las poblaciones más vulnerables. Uno de los momentos más conmovedores del festival fue la visita del grupo Merequetengue de México a las niñas de la casa hogar La posadita. Ellos presentaron “Trocitos de papel” una pieza de animación a la lectura a través de títeres de papel. Otra vez, la narración oral se convierte en una herramienta mágica para celebrar los encuentros más cercanos.

2017.04.05 - Devorarte (Costa Rica)

“Devorarte” (Costa Rica)

No podemos terminar esta crónica sin nombrar la obra “El anhelo de Juan” de TROT teatro. Sin duda, uno de los proyectos escénicos más inquietantes y conmovedores del año pasado. Sin embargo, el broche de oro lo puso Panparamayo con su provocadora obra “N.A. Ninguna de las Anteriores” que hurga en el universo masculino y sus límites culturales.

Un reconocimiento especial, no como post data, a las diversas generaciones de Cuatrotablas por el homenaje que le hicieron a Mario Delgado con “Ciudad Sin Ti”. A la viva presencia del colectivo colombiano Mujeres de Fuego que no pudo presentar “La Pajarera” por un intempestivo accidente que felizmente se pudo manejar con solidaridad y cariño. Y al grupo chileno Acción Residente que no pudo llegar, pero que seguro podremos abrazar en el próximo FITLÂ Argentina 2019.

Leticia Robles, actriz e investigadora teatral peruana radicada en EUA, corona esta nota con el brindis final: “Es la renovación de lo colectivo en tiempos de lo tecnológico. Cada uno, en sus países, tiene sus propias tareas. Además de organizar el festival, promueven seminarios y talleres en distintos lugares de Latinoamérica. Se imaginan formas autogestivas para estar juntos y celebrar.” ¡Que siga la fiesta! ¡Que siga!

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Autor: Diego La Hoz

"HIC ET NUNC" (Aquí y ahora)

En esta columna podrás encontrar una mirada panorámica de los diversos teatros del Perú y su relación con lo colectivo como forma de resistencia en los territorios más vulnerables de la creación. Las nuevas generaciones del teatro tendrán especial atención.