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Así que pasen cinco años (NUEVO)

Acabamos de cerrar Casa EspacioLibre luego de cinco años de gestión ininterrumpida. Tiempo que coincide con los dieciochos años de EspacioLibre. Tiempo que nos confirma que ser permeable a los cambios es fundamental en la construcción convivial de un grupo de teatro. Nadie puede negar que Lima, y especialmente Barranco,  disfrutó de un espacio para el teatro donde antes solo hubo una cochera y un antiguo estudio de grabación.  Ojalá sus nuevos inquilinos sepan darle la vida que merece. Felizmente para nosotros la memoria no mira atrás con estupor, ni hace con el rastro un museo de buenos momentos abierto al público que nos paga una entrada. Solo se trata de abrir las ventanas al aire fresco del futuro. Un largo abrazo a quienes nos acompañaron. Que no son pocos. ¿Qué haremos ahora? ¡Simplemente seguir!

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Casa EspacioLibre de Barranco.

Me gusta pensar que el futuro (al-no-ser) es en potencia algo que se ama fecundamente. Y que, por lo tanto, no es posible esperarlo sentado. El presente es continuo y siempre tiembla. Muévase, le recomiendo. Más aún si su actividad está relacionada con el arte vivo y la comunidad. El programa Sala de Parto, coincidentemente, nació también hace cinco años. Y este 2017 nos tocó ser parte con la obra “El país de la canela” de Alonso La Hoz. Bien Paridos fue el nombre elegido para esta edición. Once días que nos permitieron ver teatro a distintas horas del día. “Luz oscura” es un dinámico y conmovedor experimento dramático de Gonzalo Rodríguez Risco y Julia Thays. “Deshuesadero” de Carlos Gonzales Villanueva que, en manos de Fernando Castro, explota en un ejercicio esperpéntico muy acorde con la pesadilla existencial del hombre exitoso. ¿Qué tienen en común estos materiales escénicos? Que todos tienen una actitud crítica muy marcada y que son reflejo de las violentas desavenencias de esta comarca que no se atreve a convivir con “lo diferente”. Obras que hablan de la enajenación y del sistema de sometimiento que nos gobierna con total desparpajo. Y por fin pude ver “La Cautiva” de Luis Alberto León que, de algún modo y a mi juicio, marca el inicio de un viaje sin retorno al centro mismo de aquello con lo que nos toca dialogar.

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Jesús Neyra y Alberick García en “Luz Oscura”.

Por otro lado, tuve el privilegio de escribir para la primera revista de Sala de Parto. Otro paso importante para consolidar el espíritu documental del festival. ¿De qué sirve “hacer teatro” si no guardamos un registro para los que vienen? La homenajeada de esta quinta edición fue la escritora, actriz y directora huancaína María Teresa Zúñiga. La primera mujer. La primera mujer no limeña. La primera mujer no limeña que apuesta por una poética grupal. Cito un fragmento de la semblanza que le hice: “Ella es un demiurgo que muestra sin miedo sus tejidos creadores. Sin embargo, también retrata con lúcido compromiso su inquietud por los seres más vulnerables y signados por un destino trágico que hoy por hoy parecen sacados de nuestra propia historia como país. Aunque la muerte suele rondar en la mayoría de sus obras, la esperanza siempre aparece desde el lugar menos pensado. Una esperanza, parece decirnos, que hay que buscarla debajo de las piedras con las que se construye el olvido. Es que si la realidad no nos proporciona ficción (y viceversa) es que no nos hemos encontrado aún con el teatro”. A propósito de esta reflexión, Miguel Rubio dirigió la lectura dramatizada de “Génesis”. El último texto teatral de María Teresa y que será estrenado el año entrante por Expresión, su grupo de teatro.

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Nidia Bermejo en “La Cautiva”.

Quizá, y para finalizar este viaje, sería interesante poner atención en el reclamo de teatralidad que muchos exigimos al vivir la experiencia convivial del teatro. Lo digo desde mi lugar de espectador. Sucede que hacer teatro no garantiza teatralidad, y es esta la tarea que tenemos pendiente con los nuevos hacedores escénicos. Que, por un lado, no están viendo suficiente teatro, y por otro, sus referentes son la televisión, la lógica primaria de un texto y una que otra puesta en escena (básicamente tradicional) que no corresponde con los nuevos vientos de la dramaturgia peruana. Las obras vistas últimamente, y las aquí citadas, si bien no renuevan la escena peruana, nos acercan a la exploración de la teatralidad como eje constitutivo de nuestro quehacer. Sin embargo, nada prospera sin ética y sin encuentro. En esas estamos.

Acabamos de cerrar Casa EspacioLibre. La entregamos limpia, pintada y habitable como nos enseñaron. No como la encontramos hace cinco años. Es más, con valor agregado en habilitación y con la certeza de la palabra cumplida con dignidad. ¿Por qué será que cuesta tanto cumplir con la palabra? ¿Por qué la trampa? Estoy seguro que, los nuevos inquilinos, dirigidos por Luis Sandoval, tendrán una estadía cómoda para disfrutar de un lugar que acogió a más de veinte mil corazones generosos y hambrientos. Nosotros dormimos con la tranquilidad de haber cumplido con nuestra parte del trato. La palabra no es negociable, colegas.  ¡Que nunca el teatro se haga imposible, Federico! “Tiene usted razón. Es preciso luchar con toda idea de ruina, con esos terribles desconchados de las paredes. Muchas veces yo me he levantado a medianoche para arrancar las hierbas del jardín. No quiero hierbas en mi casa ni muebles rotos”. (Federico García Lorca).

Autor: Diego La Hoz

"HIC ET NUNC" (Aquí y ahora)

En esta columna podrás encontrar una mirada panorámica de los diversos teatros del Perú y su relación con lo colectivo como forma de resistencia en los territorios más vulnerables de la creación. Las nuevas generaciones del teatro tendrán especial atención.